Retirada de placa de peroné — Fase II (Semanas 3–4)
Prescripción detallada de ejercicios para la fase de fuerza unilateral y tolerancia a la carga.
Miembro inferior · Tobillo — postquirúrgico · Nivel élite
Protocolo de rehabilitación de ocho semanas en cuatro fases para deportistas tras retirada de placa de osteosíntesis del peroné. Construido sobre reglas explícitas de progresión de carga y monitorización específica de infección, con vuelta a la carrera prevista en las semanas 7–8.
Autor y revisión clínica: Iván López Martínez, fisioterapeuta deportivo y especialista en rehabilitación.
Contenido revisado el 15 de agosto de 2026. Recurso educativo para profesionales cualificados; la progresión requiere valoración individual y criterio clínico. Las referencias y limitaciones figuran más abajo.
La retirada de material tras osteosíntesis de peroné es un caso de rehabilitación engañosamente complejo. El hueso ya no está instrumentado, pero cada agujero de tornillo crea un defecto cortical que actúa como concentrador de tensiones, y el tejido blando reoperado (tendones peroneos, tejido cicatricial) requiere una reintroducción cuidadosa de la carga. Con un 60% de afectación del peroné y un antecedente de infección, el umbral de cautela es más bajo que en un postoperatorio rutinario.
Toda progresión en este protocolo está gobernada por cinco reglas no negociables:
Cuidado de la herida, marcha en carga completa indolora, inicio de ROM de tobillo, activación peronea, baseline de apoyo monopodal.
Construir capacidad monopodal, carga multiplanar controlada, preparación para carga elástica. Prescripción detallada de ejercicios para esta fase →
Introducción pliométrica progresiva, drills de mecánica de carrera, carrera deslastrada en piscina si está disponible, cambio de dirección controlado a intensidad submáxima.
Progresión lineal de carrera (volumen → intensidad → velocidad), reintroducción de acciones específicas de fútbol, alta condicional para integración en entrenamiento de equipo cuando se cumplen los criterios.
Con un 60% de afectación del peroné, la rigidez de la columna lateral está reducida. El hueso cortical necesita 6–12 semanas para remodelar los defectos del agujero de tornillo. La musculatura peronea puede estar sensibilizada por la reoperación. Si los tornillos sindesmales formaban parte de la fijación original, la estabilidad sindesmal debe reevaluarse tras la retirada.
Estrictamente prohibidos en fases tempranas (semanas 1–4): cutting o cambios de dirección a alta velocidad, salto máximo, entrenamiento de contacto, aterrizajes monopodales desde altura.
El protocolo completo contiene cada fase con prescripción de ejercicios, criterios de progresión y reglas de banderas rojas. Gratis para profesionales cualificados de la salud y el rendimiento.
Cada tornillo retirado deja un defecto cortical (un "agujero de tornillo") que actúa como concentrador de tensiones (stress riser). El hueso cortical necesita 6–12 semanas para remodelar estos defectos, y deben evitarse cargas torsionales altas durante esa ventana. Con un 60% de afectación del peroné, la rigidez de la columna lateral está significativamente reducida hasta que la remodelación se completa.
El protocolo apunta a la vuelta a la carrera entre las semanas 7 y 8, condicionada al cumplimiento de los criterios de tolerancia a la carga y dolor de las fases I–III. El volumen progresa antes que la intensidad — duración antes que velocidad. El alta condicional para entrenamiento de equipo llega cuando la carrera está consolidada.
Dolor >4/10 durante el ejercicio (reducir carga 30%), aumento de la rigidez matutina vs. baseline, calor o tumefacción local (parar carga 24–48 h), y dolor nocturno en la zona quirúrgica (parar toda carga y revisión médica inmediata — el indicador más temprano de infección). Con historial previo de infección, el umbral para escalar es más bajo.
El cutting y los cambios bruscos de dirección generan altas cargas torsionales sobre la columna lateral. Hasta que la remodelación cortical de los agujeros de tornillo se haya completado (mínimo 6–8 semanas), estos movimientos concentran el estrés en los agujeros y suponen riesgo de re-fractura.